El Gobierno ha decidido dar más margen a los negocios y trabajadores por cuenta propia antes de obligarles a usar Verifactu, el nuevo sistema informático que permite enviar las facturas directamente a Hacienda. La puesta en marcha de esta obligación se retrasa hasta 2027, lo que supone un alivio para buena parte del tejido empresarial.

A través de un Real Decreto-ley aprobado este martes en el Consejo de Ministros, el Ejecutivo ha modificado el calendario previsto, que fijaba el arranque de Verifactu entre enero y julio de 2026, en función del tipo de contribuyente.

Qué es Verifactu y por qué se creó

Verifactu es un sistema ligado a los denominados Sistemas Informáticos de Facturación (SIF), introducido en la Ley de lucha contra el fraude fiscal de 2021.

Su finalidad es clara:

  • Evitar las ventas ocultas al fisco que reducen la recaudación del IVA.
  • Impedir la contabilidad ‘B’, al exigir programas que no permitan manipular ni borrar facturas una vez emitidas.
  • Facilitar el envío casi en tiempo real de las facturas a la Agencia Tributaria.

La normativa establece que los programas de facturación:

  • Deben garantizar que los registros no se puedan alterar.
  • Han de estar preparados para conectarse con Hacienda y poder remitir las facturas de forma automática.

El incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear sanciones de hasta 50.000 euros para empresarios y autónomos.

Nuevo calendario: empresas y autónomos, a partir de 2027

Antes de este cambio, la norma fijaba que:

  • Las empresas con una facturación inferior a 6 millones de euros tendrían que utilizar estos nuevos softwares desde enero de 2026.
  • Los autónomos estarían obligados a incorporarlos desde el 1 de julio de 2026.

Tras el decreto-ley aprobado ahora:

  • Las empresas pasan a tener esta obligación a partir del 1 de enero de 2027.
  • Los autónomos deberán cumplirla desde el 1 de julio de 2027.

Según ha explicado el Ministerio de Hacienda, la ampliación del plazo responde a la necesidad de adaptar los sistemas informáticos de facturación y garantizar una implantación “ordenada y homogénea” en todo el tejido empresarial. El Ejecutivo enmarca este retraso dentro de los acuerdos alcanzados con Junts para asegurar la gobernabilidad.

Dudas, críticas y problemas prácticos de la norma

La futura obligación de usar Verifactu ha generado mucha incertidumbre, especialmente entre pequeñas empresas y autónomos.

Aunque la Agencia Tributaria había publicado en su web un documento de preguntas frecuentes, seguían sin estar claras cuestiones como:

  • Si los programas de facturación ya utilizados por los negocios son válidos.
  • Si es posible seguir usando Excel o Word como hasta ahora.
  • Qué ocurre con los pequeños autónomos que siguen emitiendo facturas a mano.

Quién queda fuera y quién no

La Agencia Tributaria había aclarado hasta el momento que:

  • Los empresarios que facturan el 100% a mano quedaban fuera de la obligación de adaptarse a Verifactu.
  • Pero si en algún momento emiten una factura con un programa informático, pasan automáticamente a estar obligados a cumplir la normativa de Verifactu.

Respecto a los usos de Excel y Word, Hacienda establece una distinción:

  • Si estas herramientas no procesan los datos (es decir, se usan solo como soporte de escritura sin cálculos ni tratamiento automatizado), no se exige el cumplimiento de Verifactu.
  • Si, por el contrario, sí procesan los datos (por ejemplo, mediante fórmulas, automatizaciones, etc.), entonces se considera que se está utilizando un sistema informático de facturación y se exige un software que cumpla todos los requisitos de la norma.

La aplicación gratuita de Hacienda y sus condiciones

Para reducir el coste que supone la implantación de estos sistemas, cientos de autónomos reclamaron a la Agencia Tributaria una herramienta online gratuita.

Hacienda respondió habilitando una aplicación gratuita, pero:

  • Solo está disponible para empresarios que emitan pocas facturas al año.
  • Su utilización implica que esos contribuyentes deben enviar sus facturas de forma inmediata y obligatoria a la Agencia Tributaria, sin posibilidad de optar por no remitirlas.

Un nuevo retraso… y una coincidencia con la factura electrónica obligatoria

No es la primera vez que se pospone la entrada en vigor de Verifactu:

  • Inicialmente estaba previsto que comenzara el 1 de julio de 2025.
  • Posteriormente se aplazó a 2026, después de que Hacienda recibiera alegaciones de los colectivos afectados que superaron las 200 páginas.

Ahora, el inicio en 2027 se alineará con otra gran novedad:

  • La obligación de emitir todas las facturas en formato digital para pymes y autónomos, que también se ha retrasado a 2027, pese a estar inicialmente prevista para este año.

Reacciones de las organizaciones de autónomos y empresas

Las principales organizaciones empresariales y de autónomos han recibido el anuncio con opiniones divididas:

  • Cepyme, la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) y la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios (CEAJE) han valorado el retraso de Verifactu de forma positiva, al considerarlo un “alivio” que ofrece más tiempo de adaptación a los afectados.
  • Por el contrario, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) y la Unión de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) han criticado los “bandazos” del Gobierno, señalando que estos cambios continuos generan desconfianza e inseguridad jurídica entre los contribuyentes.

En este contexto, el retraso de Verifactu hasta 2027 no supone la renuncia al control fiscal, sino más bien una prórroga para que empresas y autónomos adapten sus herramientas y procesos a un modelo de facturación cada vez más digital, trazable y exigente. La clave para el próximo periodo será aprovechar este margen temporal no solo para cumplir con la norma cuando llegue el momento, sino para modernizar la gestión administrativa y contable, reducir errores y ganar eficiencia. Porque, aunque la obligación se pospone, la dirección en la que avanza el sistema tributario —más digital, más inmediato y con menos espacio para la economía sumergida— ya está claramente marcada.